Big 12 demanda al fiscal general de Texas Ken Paxton y a Texas Tech por el derecho a sancionar al QB Sorsby por apuestas
La Conferencia Big 12 ha presentado una demanda federal contra el fiscal general de Texas Ken Paxton y la Universidad Texas Tech, buscando la confirmación judicial de su autoridad para disciplinar a la escuela por alinear al mariscal de campo Brendan Sorsby en relación con problemas de apuestas. El litigio, radicado el domingo en un tribunal federal, plantea un conflicto sobre los límites de la potestad disciplinaria de la conferencia deportiva frente a las leyes estatales.
Origen del conflicto
De acuerdo con la demanda, la Big 12 sostiene que tiene el derecho de sancionar a Texas Tech por haber permitido que Sorsby jugara mientras estaba vinculado a una investigación por apuestas deportivas. La conferencia alega que la participación del quarterback viola sus reglas internas de integridad deportiva, las cuales buscan prevenir cualquier influencia indebida en los partidos. Por su parte, el fiscal general Ken Paxton habría intervenido para respaldar a la universidad, argumentando que la Big 12 no tiene jurisdicción para imponer castigos que excedan lo establecido por la ley texana.
Implicaciones legales y deportivas
El caso, que ahora está en manos de un juez federal, podría sentar un precedente sobre el equilibrio de poder entre las conferencias deportivas universitarias y las autoridades estatales en materia de sanciones por apuestas. La Big 12 busca una declaración judicial que confirme su autoridad para disciplinar a sus miembros, incluso cuando estos argumentan que las medidas violan derechos contractuales o estatales. Texas Tech, por su lado, defiende su decisión de alinear a Sorsby, quien no ha sido acusado formalmente de ningún delito relacionado con apuestas, según los informes disponibles.
Este litigio se suma a una creciente tensión en el deporte universitario estadounidense, donde las apuestas deportivas han generado múltiples controversias. La National Collegiate Athletic Association (NCAA) y varias conferencias han endurecido sus políticas contra el juego ilegal entre atletas, pero los límites de su autoridad frente a las leyes estatales siguen siendo objeto de debate. En Texas, las apuestas deportivas no están completamente legalizadas, lo que añade una capa adicional de complejidad al caso.
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